Se está discutiendo en el Congreso la ley que obliga a las radios a programar un 20% de música chilena. La discusión me parece que tiene distintos aspectos a considerar que deben ser estudiados con mucha detención. La propuesta tiene una finalidad y un origen muy positivo, pero no por ello su aplicación. Me parece importante que exista un sistema de fomento a la cultura nacional y especialmente en la música donde existe una cantidad enorme de trabajadores, creadores, intérpretes y productores a los que este sistema afecta. Al rededor de 3.600 cultores de música registrados en el año 1999 que representan casi el 25% de los cultores y artistas nacionales (según la Cartografía Cultural).
El proyecto que se discute actualmente (que no he tenido la oportunidad de leer aún), se basa en algunos supuestos que son aquellos que le dan valor a la problemática. Entre estos supuestos podemos encontrar al menos 3 que se visualizan con mayor claridad:
Un porcentaje en la difusión de las craciones nacionales fomentaría al sector creativo, generando estímulos para la producción musical.
Esta forma de regular al sistema, permite simplificar las formas de recaudación del dinero que se distribuye de manera directa a los creadores (en teoría).
Este "en teoría" se entiende por la existencia de un agente central auto-regulado por el sistema (en este caso los creadores) que recauda y distribuye. Por ende el beneficiario de esta regulación es de forma jurídica la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD).
Éstas -se podría decir- son las bases que sostienen y hacen viable la nueva legislación. Por otro lado, existen distintas críticas que se han canalizado con mayor fuerza por la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI) y en alguna medida también por periodistas y público general. Entre las criticas más claras que se (Leer más)